Un sencillo ejercicio basado en la física ayuda a entender por qué dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 no equivalen a un «14.7», y por qué la forma en que ocurrió esta secuencia pudo ser tan importante como la energía liberada.
Cuando la tierra dejó de temblar frente a las costas de Venezuela el pasado 24 de junio, una pregunta comenzó a surgir entre muchas personas: ¿qué habría pasado si, en lugar de dos grandes terremotos separados por apenas 39 segundos, toda esa energía se hubiera liberado en un solo movimiento?
Aunque nunca podremos saber con certeza cómo habría respondido la naturaleza, la física sí permite responder una parte de esa pregunta. Y el resultado es tan interesante como inesperado.
La escala de magnitud no funciona como una calculadora
Una de las dudas más comunes después de un gran terremoto es pensar que dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 podrían «sumarse» para convertirse en un terremoto de magnitud 14.7.
La realidad es muy diferente. La escala de Magnitud Momento (Mw) es logarítmica, lo que significa que cada pequeño incremento representa un aumento enorme en la energía liberada.
Un ejemplo sencillo:
Un terremoto de magnitud 6 libera aproximadamente 32 veces más energía que uno de magnitud 5.
Uno de magnitud 7 libera cerca de 1.000 veces más energía que uno de magnitud 5.
Es la misma razón por la cual la escala solo va hasta 10, pues teóricamente un sismo de esa magnitud equivaldría a que toda la corteza terrestre se rompió, una situación imposible.
Por eso, los científicos no suman las magnitudes. Lo que hacen es convertir cada terremoto en la cantidad real de energía que liberó, sumar esa energía y luego volver a expresarla en la escala Mw.
Es el mismo principio que se utiliza para medir el sonido con los decibeles: no se pueden sumar directamente los números sin antes convertirlos a una escala física.
Entonces, ¿qué magnitud habría tenido?
Aplicando el método utilizado por los sismólogos para calcular el momento sísmico, la energía combinada del terremoto de Mw 7.2 y del posterior Mw 7.5 equivale aproximadamente a un único terremoto de:
Mw 7.6
La diferencia parece pequeña, apenas una décima de magnitud por encima del evento principal.
Sin embargo, precisamente esa es una de las lecciones más interesantes sobre la escala Mw: un aumento de apenas 0,1 o 0,2 unidades ya representa una cantidad considerable de energía adicional.
Este resultado coincide con modelos preliminares desarrollados por organismos científicos como el Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia (INGV) de Italia, cuyos análisis estiman una ruptura equivalente cercana a Mw 7.6, mientras que otros modelos internacionales presentan valores ligeramente distintos -llegando incluso a los 7.8Mw- debido a la forma en que interpretan la ruptura completa de la falla.
Lo más sorprendente: un solo terremoto no necesariamente habría causado más daños
A primera vista podría pensarse que un único terremoto de magnitud 7.6 habría sido mucho más destructivo. Pero los especialistas explican que no siempre ocurre así.
En este caso, la característica más inusual fue que dos grandes rupturas ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia. Eso significa que muchas edificaciones todavía estaban oscilando por el primer movimiento cuando llegó el segundo.
Una forma sencilla de imaginarlo es pensar en un columpio. Si alguien lo empuja una vez, comienza a moverse. Pero si recibe un segundo impulso justo cuando aún está balanceándose, el movimiento puede aumentar considerablemente.
Ese fenómeno se conoce como resonancia, y también puede ocurrir en edificios, puentes y otras estructuras cuando la frecuencia de las ondas sísmicas coincide con la frecuencia natural de la construcción.
Aunque cada edificio responde de manera diferente, dos movimientos fuertes tan cercanos en el tiempo pueden producir un comportamiento distinto al de un único terremoto equivalente.
Lo podemos apreciar en los videos de piscinas del evento donde el movimiento del agua no es el esperado.
¿Por qué algunas zonas sintieron el terremoto con mucha más fuerza?
La energía liberada por un terremoto no llega igual a todos los lugares. La intensidad que experimenta cada comunidad depende también del terreno sobre el que está construida.
En regiones costeras como La Guaira, donde existen depósitos de sedimentos relativamente blandos, las ondas sísmicas pueden amplificarse al atravesar esos materiales.
Este fenómeno, conocido como amplificación de sitio, ha sido ampliamente documentado en terremotos ocurridos en ciudades como Ciudad de México, Kobe (Japón) y Christchurch (Nueva Zelanda).
Además, estudios previos realizados sobre la geología de la Cordillera de la Costa venezolana muestran que la forma del relieve y de las cuencas sedimentarias puede concentrar o modificar la propagación de las ondas sísmicas, aumentando el movimiento del suelo en determinadas zonas.
Algunos especialistas también investigan si la geometría entre la falla y la cordillera pudo favorecer una especie de guía natural para las ondas sísmicas, un fenómeno conocido en geofísica como waveguide effect. Sin embargo, todavía serán necesarios estudios específicos para confirmar si ese mecanismo desempeñó un papel importante en esta secuencia sísmica.
¿Y qué pasa con las cientos de réplicas?
Después del doble terremoto se han registrado cientos de réplicas. Para muchas familias, cada nuevo movimiento ha significado volver a sentir miedo. Sin embargo, desde el punto de vista de la energía liberada, las réplicas representan una fracción muy pequeña del total. Incluso suponiendo cientos de réplicas cercanas a magnitud 4, la energía acumulada apenas modifica el cálculo final. Aquí ilustramos aproximadamente como se distribuye la energía total entre todos los movimientos.
En otras palabras, la inmensa mayoría de la energía ya se liberó durante los dos grandes terremotos iniciales. Las réplicas siguen siendo importantes porque pueden afectar edificaciones debilitadas, pero energéticamente aportan solo un pequeño porcentaje adicional.
Una lección que deja este terremoto
Más allá del número que aparece en los reportes oficiales, este doble terremoto dejó una enseñanza importante sobre cómo funciona la naturaleza.
La física indica que, si toda la energía de ambos eventos se hubiera concentrado en un solo movimiento, el resultado habría sido aproximadamente un terremoto de magnitud 7.6.
Pero aunque la energía hubiera sido mayor, probablemente los daños no hubieran sido mayores, debido a que el gran culpable de la misma fue la resonancia.
Y ese efecto no habría sido tan marcado sin dos movimientos que alcanzaron a sobreponerse en el tiempo. Dos grandes rupturas separadas por apenas 39 segundos crearon una secuencia poco común que probablemente influyó en la forma en que muchas personas respondieron al terremoto y en la manera en que numerosas estructuras respondieron al movimiento del suelo.
Mientras continúan los estudios científicos sobre esta excepcional secuencia sísmica, una conclusión ya parece clara: en un terremoto, la magnitud es solo una parte de la historia. La forma en que viajan las ondas y las características del terreno pueden marcar una diferencia enorme en el impacto que finalmente experimenta una comunidad.
Fuentes
Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) — https://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eventpage/us6000t7zp/executive
Istituto Nazionale di Geofisica e Vulcanologia (INGV) — https://ingvterremoti.com/2026/06/26/sorgente-estesa-della-sequenza-sismica-in-venezuela-24-giugno-2026/
SCARDEC / Institut de Physique du Globe de Paris (IPGP, Francia) — https://scardec.projects.sismo.ipgp.fr/
Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS) — http://www.funvisis.gob.ve/
Estudio sobre amplificación sísmica en la cuenca de Caracas (Boundary Element Method) — https://arxiv.org/abs/0901.3709













