El jueves 3 de enero de 2026 se registró una operación militar llevada a cabo por fuerzas estadounidenses dentro del territorio venezolano que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
La acción, anunciada como un “ataque decapitación” de corta duración, siguió a meses de tensiones diplomáticas y de operaciones navales dirigidas contra actividades vinculadas al narcotráfico en el país.
Precedentes diplomáticos y militar
El 2 de enero, Maduro apareció frente al periodista Ignacio Ramonet para expresar su disposición a conversar con Washington sobre la situación del país.
Según el relato, el mandatario enfatizó que Venezuela estaba preparada para “trataros seriamente” y habló de posibles inversiones estadounidenses en petróleo bajo condiciones similares a las de Chevron.
Al mismo tiempo, se difundieron informes de una posible incursión terrestre estadounidense en territorio venezolano; sin embargo, las autoridades no confirmaron la operación.
El gobierno venezolano también respondió con declaraciones del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, que aseguró la resistencia ante cualquier presencia extranjera y señaló que las primeras evaluaciones indicaban daños a zonas civiles.
Maduro, por su parte, reafirmó el enfoque en el desarrollo militar y técnico para contrarrestar “amenazas imperiales”, citando las sanciones impuestas al sector petrolero el 31 de diciembre de 2025.
Construcción del escenario
Durante los días previos se reportaron bloqueos navales y ataques a barcos sospechosos. Hasta la fecha, más de 30 incursiones en buques habían ocurrido desde agosto de 2025, con más de 100 víctimas mortales según fuentes estadounidenses.
La operación Absolute Resolve
12:00 a.m. EST (1:00 a.m. VET) – Jamming y apagones
Las fuerzas estadounidenses iniciaron una campaña de guerra electrónica mediante aviones EA‑18G Growler que bloqueaban los radares y sistemas de comunicación venezolanos. Paralelamente, se provocó la interrupción del suministro eléctrico en gran parte de Caracas para obstaculizar las respuestas militares.
1:00 a.m. EST (2:00 a.m. VET) – Bombardeo aéreo
Al menos siete explosiones sacudieron la capital al atacar puntos clave como el Fuerte Tiuna, La Carlota (Base aérea), la zona de Miraflores y los puertos de La Guaira. Los ataques se atribuyen a aviones F‑35 o B‑52 que emplearon municiones guiadas desde distancias estratégicas para neutralizar sistemas anti‑aéreos.
1:30 a.m. EST (2:30 a.m. VET) – Inserción helicóptero
Desde la base de la 160ª Regímento de Aviación de Operaciones Especiales, se desplegaron helicópteros MH‑60 Black Hawk y MH‑47G Chinook. Los operadores de Delta Force descendieron mediante rappel o fast‑rope y lograron brechar las estructuras del Fuerte Tiuna y La Carlota. Un helicóptero recibió fuego terrestre pero regresó sin daños mayores.
3:30 a.m. EST (4:30 a.m. VET) – Ataque central
El foco de la misión se trasladó a Miraflores, donde Delta Force ejecutó una entrada rápida con explosivos y flashbangs. La resistencia fue mínima, lo que sugiere una posible traición o desmoralización entre los guardias.
3:45 a.m. EST (4:45 a.m. VET) – Captura
Maduro y Cilia Flores fueron detenidos sin enfrentamientos significativos. Se les colocó restricción y se preparó la extracción inmediata.
4:00 a.m. EST (5:00 a.m. VET) – Extracción
Los dos oficiales fueron transportados en Chinooks a un buque naval estadounidense, con cobertura de Black Hawks y F‑35s. El jamming continuó hasta que todas las fuerzas evacuaron el territorio.
4:21 a.m. EST (5:21 a.m. VET) – Anuncio oficial
El presidente Trump publicó en Truth Social la confirmación de la operación y anunció los cargos previstos contra Maduro en Nueva York por narcotráfico, corrupción y terrorismo.
Después de la acción
La madrugada posterior vio a las autoridades venezolanas condenar el ataque como “agresión militar” y exigir pruebas del estado de Maduro. Se intensificaron patrullas policiales en Caracas y se reportó apagón parcial. La vicepresidenta Delcy Rodríguez estaba fuera del país, mientras que Diosdado Cabello instó al pueblo a mantener la calma.
La comunidad internacional reaccionó rápidamente: Colombia desplegó tropas en su frontera, Chile y Brasil denunciaron el acto como cruzar un límite inaceptable, España ofreció mediación y el Reino Unido declaró no participar. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que no había más acciones previstas por parte de Estados Unidos.
La intervención representó la primera incursión militar directa en Venezuela desde 1989, cuando se ocupó Panamá. Si bien los oficiales estadounidenses reportaron cero bajas y una extracción sin incidentes mayores, el evento ha reavivado tensiones diplomáticas regionales y plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
La situación actual a medio día
A medio día ya se ha confirmado completamente la captura de Nicolás Maduro y su esposa quienes están siendo transferidos a territorio americano para enfrentar la justicia. El Presidente Trump se dirige a la nación con el primer anuncio oficial televisado del evento.
Mientras tanto en Venezuela la situación es confusa, el poder militar anuncia que la Vicepresidenta asumirá funciones, mientras reportes de las calles indican que -a nivel de los barrios- el control por parte del régimen continúa. Siguiendo patrones de eventos similares en el pasado, se espera un periodo de pausa por pocos días mientras el Chavismo se reorganiza para volver a intentar reafirmar su poder.
Por otro lado, la poca resistencia ante el asalto a Miraflores indica un rompimiento dentro de los círculos mas cercanos del Chavismo y da soporte a las versiones de que una transición del poder se ha estado negociando desde el momento en que iniciaron los ataques, orientada a la salida de los altos mandos Chavistas y la instalación de los gobernantes legítimamente elegidos por el pueblo Venezolano.
Noticia en desarrollo.
Información basada en fuentes como Reuters, AP, el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Agencia Espacial Nacional (NASA).













