LLAMADO INSTITUCIONAL A LA FUERZA ARMADA NACIONAL
Los magistrados legítimos del Tribunal Supremo de Justicia actuando desde el exilio, en ejercicio de su responsabilidad constitucional, hace un llamado patriótico, institucional y jurídico a los oficiales, tropa profesional y alistada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, quienes, a pesar de las actuaciones del régimen de facto, aún mantengan intacta la honorabilidad, disciplina y juramento de lealtad a la Constitución y a la República.
Hoy la realidad nacional demuestra que el régimen ha vulnerado gravemente la institucionalidad militar al incorporar grupos armados irregulares (ELN, disidencias de las FARC) y milicias civiles sin preparación, usándolos como aparato de protección del narcotráfico y el terrorismo. Esto constituye una burla a la Fuerza Armada, cuya misión exclusiva —artículo 328 CRBV— es la defensa de la Nación y nunca de intereses políticos o criminales.
Las denominadas milicias, lejos de cumplir su función de auxiliares en casos extraordinarios, han sido expuestas por el régimen como sustitutos ficticios de las fuerzas regulares, convirtiéndose en objeto de burla nacional e internacional. En la práctica, sus integrantes –muchos de ellos ciudadanos de la tercera edad o sin entrenamiento– carecen de condiciones mínimas para la defensa de la soberanía, siendo utilizados con fines de propaganda política y de control social.
Hoy la institución castrense vive una crisis moral sin precedentes: deserciones masivas, centenares de oficiales encarcelados y la represión contra quienes reclaman honor y Libertad.
Ningún militar está obligado a cumplir órdenes manifiestamente inconstitucionales o criminales. La obediencia debida no protege delitos de lesa humanidad ni fraudes electorales.
Por todo ello, la Fuerza Armada Nacional debe:
- Restituir los valores democráticos e institucionales, en unión de la ciudadanía que mayoritariamente exige libertad y democracia.
- Desconocer órdenes ilegítimas emanadas del régimen usurpador que implique represión interna, protección al narcotráfico o colaboración con grupos armados irregulares, como lo ha hecho Nicolás Maduro Moro y sus cómplices.
- Rescatar el honor y la legitimidad de la institución castrense, cuyo prestigio ha sido gravemente afectado a nivel nacional e internacional por su instrumentalización política.
- Poner su lealtad al servicio de la Constitución, de la soberanía nacional y del pueblo venezolano, de quien emana la verdadera autoridad.
La libertad, la justicia y la democracia son valores superiores del ordenamiento constitucional venezolano (art. 2 CRBV) y no pueden alcanzarse bajo un régimen despótico que protege la delincuencia transnacional y pisotea la voluntad popular. El deber de la Fuerza Armada es estar del lado del pueblo y de la Constitución, no del lado de quienes han usurpado el poder por vías fraudulentas y contrarias al orden jurídico.
En consecuencia, hacemos un llamado definitivo: la Fuerza Armada Nacional debe unirse al pueblo venezolano en la lucha por la restauración democrática, asumiendo su rol histórico como garante de la soberanía y del orden constitucional, y no como instrumento de opresión de una dictadura. El deber histórico de la Fuerza Armada es ponerse del lado del pueblo y la Constitución, no del lado de una dictadura que usurpa el poder y protege al crimen organizado.
Desde los Estados Unidos de América a los 29 días del mes de agosto de 2025.














