El 14 de diciembre de 2025, durante la celebración pública del primer día de Hanukkah en el parque Archer, al lado de la playa de Bondi, Sydney, dos hombres armados desataron un ataque que dejó 15 muertos y más de cuarenta heridos.
La policía de Nueva Gales del Sur (NSW) clasifica el suceso como terrorismo antisemita motivado por ideología del Estado Islámico.
Los atacantes
Sajid Akram (50 años, ciudadano indio) y su hijo Naveed Akram (24 años, ciudadano australiano) eran sospechosos vinculados a un grupo terrorista del Estado Islámico en Sydney. Sajid había sido dueño de armas durante diez años y se habría trasladado con su familia a Filipinas en noviembre de 2025 para “entrenamiento”. Los registros policiales indican que cargaron su coche con armas, IEDs y banderas islámicas antes de llegar a Bondi.
Sajid fue abatido por la policía al momento del enfrentamiento. Naveed quedó gravemente herido, ingresado en el hospital bajo custodia y posteriormente trasladado a prisión. Se le acusa de 59 delitos, incluidos 15 cargos de homicidio y uno de terrorismo.
Cronología detallada del ataque
El recorrido completo del ataque siguió la ruta desde el coche estacionado en Campbell Parade, luego una confrontación inicial cerca del vehículo, continuando hacia el puente elevado donde la mayoría de disparos fueron realizados, mismo lugar donde culminó el ataque con la neutralización de los terroristas. La operación duró aproximadamente nueve minutos, durante los cuales se registraron 103 disparos.
A las 18 :45, los atacantes llegaron al frente de la playa en un vehículo que exhibía banderas del Estado Islámico. Al salir del coche, se encontraron con Boris y Sofía Gurman, quienes intentaron impedir su avance. Boris tomó el rifle de Sajid Akram y, tras una breve lucha, ambos fueron alcanzados por las balas de Naveed.
A partir de las 18 :47, comenzaron las llamadas de emergencia mientras los agresores se dirigían al puente elevado sobre el estacionamiento norte del Bondi Pavilion. Desde allí dispararon indiscriminadamente a la multitud que congregaba en Archer Park con un rifle Beretta y escopetas.
Entre las 18 :48 y 18 :55, el fuego continuó sin pausa; los asistentes se dispersaron o intentaron resistir, entre ellos Reuven Morrison quien lanzó ladrillos a los atacantes antes de ser alcanzado por los disparos. Mientras, los socorristas y salvavidas acudían bajo la lluvia de balas para brindar primeros auxilios.
En medio del caos, Ahmed al‑Ahmed surgió detrás de una fila de coches estacionados y enfrentó a Sajid Akram. Desarmándolo con fuerza, avanzó hacia el puente, donde expulsó otra arma antes de que pudiera disparar. Su intervención fue clave para limitar la extensión del ataque.
Alrededor de las 18 :55‑56, la policía llegó al lugar. Un oficial, cubierto por un muro, abrió fuego y logró abatir a Sajid Akram. Naveed quedó gravemente herido, capturado y trasladado a la guardia. Tras el cierre de la escena, los dispositivos explosivos encontrados en el coche fueron desactivados y el área fue asegurada.
Los héroes
Boris y Sofia Gurman
Boris Gurman (69 años) y su esposa, Sofía (60 años), inmigrantes rusos judíos, caminaban por el parque cuando detectaron la bandera. Boris corrió hacia los atacantes y, sin armamento propio, tomó un rifle de Sajid Akram para detenerlos. A pesar de sus esfuerzos, ambos fueron abatidos durante el intercambio con los terroristas.
Su sacrificio ha sido reconocido como “un acto de valentía inigualable” por el primer ministro Anthony Albanese y por autoridades israelíes que lo describieron como una muestra de unidad frente al terror antisemita.
Ahmed al‑Ahmed
Ahmed al‑Ahmed (43 años), refugiado sirio que vive en Australia, observó la confrontación desde detrás. Al ver a un atacante acercarse, se lanzó sobre él y logró desarmarlo antes de avanzar hacia el puente. Durante este acto fue alcanzado por disparos policiales, pero sobrevivió y ahora habla de su experiencia como “una llamada a la esperanza”. La comunidad ha creado una campaña de donaciones para su recuperación.
Reacciones y consecuencias
El ataque provocó condenas internacionales: Naciones Unidas, Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Israel han denunciado la violencia y exigido medidas contra el antisemitismo. El primer ministro Albanese pidió “trabajar cada día” para proteger a los judíos australianos y propuso nuevas leyes anti‑extremismo y de discurso de odio.
El gobernador de Nueva Gales del Sur, Chris Minns, anunció una revisión legislativa sobre la posesión de armas y la organización de protestas. El debate se ha intensificado en el parlamento estatal, con voces que defienden la necesidad de reforzar la seguridad frente a grupos terroristas.
La comunidad judía ha organizado vigílias y manifestaciones, mientras los familiares de las víctimas realizan funerales y recuerdan la valentía de Boris, Sofía y Ahmed. La policía sigue investigando la cadena de suministro de armas, el viaje a Filipinas y la posible cooperación con redes terroristas locales.
Un llamado a la unidad
El episodio en Bondi Beach destaca no solo la brutalidad del terrorismo antisemita sino también los actos de coraje que surgieron en medio del caos. Los héroes de la historia ilustran la capacidad humana para enfrentarse al miedo y proteger a la comunidad, incluso cuando la amenaza es mortal.
Las autoridades continúan examinando las brechas de inteligencia y control de armas que permitieron el ataque, mientras la sociedad australiana se enfrenta a la necesidad de reforzar su resiliencia ante futuras amenazas. El legado de los Gurman y Ahmed al‑Ahmed sirve como recordatorio de que, en tiempos de terror, la solidaridad entre culturas y la valentía pueden marcar toda la diferencia.













